El funcionamiento de la piscina se encuentra en una situación financiera crítica. Así lo reveló Vladimir Cáceres, en una entrevista donde detalló la preocupante brecha económica entre los costos de mantenimiento del escenario deportivo y los ingresos reales que este genera, anunciando un plan de intervención a corto plazo para intentar revertir la situación.
UN DÉFICIT QUE SUPERA EL 50%
Las cifras presentadas por Cáceres exponen una realidad insostenible para la infraestructura. Mantener la piscina en funcionamiento —lo que incluye el pago de servicios, mantenimiento y otros aspectos operativos— demanda una inversión mensual de entre 30.000 y 35.000 bolivianos.
En contraste, los ingresos recaudados a través de los clubes y el escaso público que asiste de lunes a viernes apenas alcanzan entre 15.000 y 18.000 bolivianos al mes. Este desbalance deja un déficit mensual de prácticamente la mitad de lo requerido para su sostenibilidad.
“Entenderás que tenemos un déficit importante y esa es la tarea ahora”, señaló Cáceres, quien enfatizó que la falta de sostenibilidad es una de sus mayores preocupaciones. “Lamentablemente a la fecha tenemos más egresos que ingresos”, acotó.
TARIFAS PREFERENCIALES BAJO LA LUPA
Parte de la explicación de estos bajos ingresos radica en el trato preferente que reciben los clubes. Actualmente, los miembros de estas organizaciones pagan una tarifa de seis bolivianos por el uso de las instalaciones, cuando el costo normal para el usuario debería ser de 12 bolivianos.
Cáceres aseguró que ya se ha presentado un informe general y transparente a los clubes para que conozcan la realidad financiera de la natación, con el objetivo de buscar propuestas conjuntas que ayuden a mejorar la situación.
APERTURA AL PÚBLICO Y PROBLEMAS TÉCNICOS POR RESOLVER
Para paliar la crisis y alivianar los costos, la administración proyecta abrir la piscina al público en general durante los fines de semana. Este plan de intervención también contempla habilitar servicios adicionales que actualmente están inactivos por problemas técnicos, como las duchas y las saunas seca y a vapor.
A esto se suman las limitaciones técnicas en las fosas de natación. Actualmente, solo está funcionando con total normalidad la piscina de 25 metros debido a que uno de los calderos está quemado. Si bien la piscina de 50 metros puede funcionar, activarla implica dejar la otra pendiente. Para solucionar esto, Cáceres indicó que se prevé la adquisición de un nuevo caldero para la siguiente gestión (a fin de año) para garantizar el funcionamiento de ambos.
La próxima semana se llevará a cabo una reunión de coordinación con los clubes para plasmar este plan de intervención. “Esperamos que la sociedad también pueda responder a ese nivel y nos pueda ayudar a alivianar el pago de los costos”, concluyó la autoridad.
